Vestuario y
símbolos de la Primera Comunión
La primera comunión es la celebración católica de la
primera vez que alguno o algunos de sus fieles reciben el sacramento de la Eucaristía.
Generalmente son niños de entre ocho y nueve años
quienes celebran su primera comunión, aunque es lícito que se reciba a
cualquier edad, siempre y cuando quien lo vaya a recibir tenga la preparación
pertinente para comprender este sacramento. Una vez recibido el sacramento de la Eucaristía por primera
vez, la Iglesia
Católica invita a sus miembros a volver a recibirlo cuantas
veces sea posible.
Hay elementos
indispensables para la ceremonia religiosa, y ciertos accesorios que guardan un
significado y que son esenciales para el rito católico.
Vestido
Es el atuendo para niña; éste debe ser en color blanco y
debe acompañarse con una corona de flores sosteniendo un pequeño velo. Expertos
recomiendan que no debe ser ni muy largo ni muy corto.
Traje
Es la ropa que lleva el niño. Deben ir bien vestidos, de
pantalón negro y camisa blanca. En el brazo, a la altura del hombro, el niño
debe portar un moño, mismo que por lo regular se adquiere con el kit de
accesorios para la primera comunión (vela, biblia, etc).
El
rosario
Tanto el niño como la niña, deben portar un rosario. Éste
simboliza la confianza depositada en la Virgen María como su Madre del Cielo y su
compromiso de rezar el rosario con frecuencia para lograr la unión de las
familias, la paz del mundo, y el perdón de los pecados.
La
vela
Los niños y niñas llevan una vela, misma que se enciende
con el Cirio Pascual al iniciar la liturgia. El Cirio representa a Jesucristo
como luz del mundo, cuando se enciende la vela, el niño recibe esa luz como
guía que lo iluminará en sus pasos hacia la vida eterna y adquiere el compromiso
de ser él luz del mundo.
La Biblia
Simboliza la invitación que el niño hace a Jesucristo a
acompañarlo toda su vida. Supone que el niño leerá frecuentemente para conocer
mejor a Jesús y por ello aspirar a ser como Él.
El
crucifijo
Las niñas y los niños deben portar un crucifijo, éste
representa las palabras de Cristo: “El que no tome su cruz y me sigue, no es
digno de mí”.
Nos vemos pronto,
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